Cardo de la ruta,
observado por algunos,
admirado por pocos,
arrancado por otros.
¡Qué SABIDURIA guarda
tu aspectio y tu forma!
Espinas que hieren
el camino ascendente de la vida.
y esa flor,
extraña, única, hermosa,
con olor a Adviento,
con color a Esperanza.
"No hay cardo sin espinas,
como tampoco espinas sin Cardo"
No hay vida sin espinas,
como tampoco sin flores,
y con muchas flores.
Espinas del cardo,
espinas que se evitan,
espinas que de vez en cuando pinchan.
Flor del cardo,
que recuerdas nuestro final.
Muéstranos con tu humilde presencia,
que a pesar de golpes, caídas y "pinchadas",
lo que queda y trasciende
-como tu flor trasciende entre las espinas-
e inunda la vida con esperenzas nuevas y coloridas.
