¿Qué es sino tu energía,
tus ideales juveniles, tus utopías?
Querido amigo no la desprecies,
que tu ser rebelde sea tu motor,
aquel que te lleve a los lugares
que tu corazón desea.
No hagas de tu rebeldía un escudo.
Que no sea ésta motivo de divisiones
ni de malos entendidos.
Y si es así, purifica tu rebeldía,
que es tu esencia, pasándola
por el crisol de Jesús, o sea,
por su ejemplo y su palabra.
Miralo a Él, tu gran modelo a seguir.
Además no dejes que ahoguen esos
sueños juveniles; aquéllos que son
grandes, incluyentes y utópicos
a la vez, auellos que buscan acabar
con el odio, la violencia, el hambre
y el individualismo.
Hazte instrumento de paz,
discípulo del Resucitado.
Sé rebelde al estilo de Jesús:
sobreponiendo al amor
por sobretodas las cosas.
Por eso, anda por tu rebelde
vida juvenil anunciando y
denunciando con las palabras
que el Maestro pone en tus labios.
¡¡¡ABAJO EL TEMOR…
ARRIBA EL AMOR!!!

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